Una molestia, un hilo de conversación incómodo, aburrimiento generalizado, alegría o sorpresa. Algunas de estas cosas pueden ser captadas en el rostro de alguien más, pero tal y como se podría esperar, el nivel de percepción no suele ser tan alto. Tal vez esa sea la razón por la cual la “expresión de piedra” o la “cara de póquer” tenga un efecto tan diferente de persona a persona. Todos somos esencialmente diferentes a la hora de expresarnos, pero existen reacciones comunes y bien definidas que pueden ser reconocidas por muchos. Lo que comenzó siendo un proyecto orientado a la ayuda de personas con autismo, podría convertirse en la próxima expresión de “interacción social”, siempre y cuando logre salir de su fase de prototipo.
Rana el Kaliouby de la Universidad de Cambridge y Rosalind Picard del MIT han desarrollado un par de gafas con una cámara incorporada del tamaño de un grano de arroz. Esta cámara se encuentra enlazada a un ordenador compacto, de aspecto similar al de un mazo de cartas, y el objetivo del conjunto es rastrear un total de veinticuatro puntos de expresión en el rostro de otra persona. Cada expresión (o deberíamos decir micro-expresión), es detectada y registrada por el dispositivo, para luego ser comparada con una base de datos. Las gafas cuentan con un auricular y un indicador básico, una luz verde para las expresiones positivas, una amarilla para los momentos neutros, y una roja para las negativas. El usuario de las gafas recibe resultados con un nivel de precisión del 64 por ciento, un diez por ciento por encima del promedio registrado entre la gente.
Si bien las gafas se encuentran en un estado inicial de desarrollo, ambas mujeres han fundado una compañía llamada Affectiva, que vende el software de reconocimiento de expresiones. Uno de sus usos más importantes es el de la asistencia para personas con determinados problemas de aprendizaje, pero también se está explotando el aspecto más comercial, ya que cualquier empresa estaría interesada en utilizar esta tecnología para medir la reacción del público ante anuncios publicitarios, productos y ofertas. De acuerdo a Picard, con el tiempo suficiente, el sistema podría ser integrado a gafas de realidad aumentada. Puede que para algunos, conocer las emociones del otro pueda aparentar ser una ventaja, pero no debes olvidar que no existen gafas que te hagan más amigable o detestable.
Si bien las gafas se encuentran en un estado inicial de desarrollo, ambas mujeres han fundado una compañía llamada Affectiva, que vende el software de reconocimiento de expresiones. Uno de sus usos más importantes es el de la asistencia para personas con determinados problemas de aprendizaje, pero también se está explotando el aspecto más comercial, ya que cualquier empresa estaría interesada en utilizar esta tecnología para medir la reacción del público ante anuncios publicitarios, productos y ofertas. De acuerdo a Picard, con el tiempo suficiente, el sistema podría ser integrado a gafas de realidad aumentada. Puede que para algunos, conocer las emociones del otro pueda aparentar ser una ventaja, pero no debes olvidar que no existen gafas que te hagan más amigable o detestable.

