Y así como si nada, el mundo de la informática se vio obligado a dirigir la mirada a otra parte. Computex 2011 puede estar mostrando lo último en hardware y gadgets, pero cuando Redmond arroja una bomba, la onda expansiva se siente. La conferencia D9 ha sido el lugar principal, Steven Sinofsky (presidente y líder de la división Windows en Microsoft) fue el hombre, y el tema de conversación ha sido nada menos que Windows 8. Lo único que no han hecho hasta ahora es confirmar nombre oficial y fecha. En cuanto al resto, bueno... digamos que hay bastante para recorrer.
Rumores y especulaciones se evaporan en el aire. Algunas dudas se despejan, pero otras toman su lugar. Los usuarios, atraídos y preocupados a la vez por lo que podría ser el futuro inmediato para sus ordenadores y dispositivos.
Microsoft está realizando algunas maniobras muy arriesgadas en estos días. La idea de
“Windows en todas partes” que Ballmer arrojó al aire
en el pasado CES todavía está resonando en nuestros oídos. Una de las preguntas más importantes es
si realmente queremos a Windows en todas partes. Ha quedado comprobado que en algunos lugares, el sistema operativo más popular del planeta simplemente no sabe jugar. Windows 7 incorporó algunas funciones que buscaron cerrar la brecha entre Redmond y las tablets, y no fue suficiente. Windows 7 podrá ser compatible con interfaces táctiles, pero nadie quiere usar un
“stylus” hoy.
Si Windows ha de estar en todaas partes, se necesita otra idea, otro punto de vista,
otro rostro.
Damas y caballeros, la "Pantalla de Inicio" de Windows 8
Y ese es el camino que Redmond parece estar recorriendo. Ya hemos visto parte de este nuevo rostro en la interfaz Metro aplicada sobre
Windows Phone 7, para el placer de sus seguidores y el espanto de sus detractores.
Windows 8 está acercándose, de eso no hay dudas, pero tal vez no llegue como lo habíamos imaginado hasta ahora. Windows 7 es un éxito rotundo entre ordenadores de escritorio y portátiles.
“El Vista que no fue” han dicho muchos, y la gente tiende a sentirse cómoda con aquello que funciona bien. Por lo tanto, el anuncio de
Microsoft en la conferencia D9 y la presentación oficial de la
interfaz de Windows 8 requerirá de cierto tiempo para su correcta digestión. Microsoft ha decidido lanzar una serie de vídeos relacionados con la
“Construcción de Windows 8”. El primero de ellos ya se encuentra en línea, y podrás encontrarlo un poco más abajo.
Básicamente, la interfaz clásica de Windows recibe una especie de capa (a pesar de lo que Redmond diga) similar al Metro UI, altamente optimizada para su operación táctil. El menú de inicio se convierte en “Pantalla de Inicio”, en la cual se puede observar un grupo de paneles. Correo, interacción social, clima, navegación web, y todo aquello considerado “personal” por el usuario puede aparecer en esta pantalla inicial. En Microsoft hablan de los paneles como un reeemplazo efectivo de los iconos, ya que las aplicaciones pueden “mostrar su personalidad” y anticipar contenido al usuario sin tener que traer dicha aplicación al frente. Cada aplicación está representada por uno de estos paneles, y varias de ellas se ejecutan bajo HTML5 y JavaScript (junto con los programas “convencionales”), algo de seguro tentador para desarrolladores, y que automáticamente nos lleva a Internet Explorer 10. El navegador tendrá un rol muy importante en esta nueva interfaz (después de todo, de algún lado tiene que salir HTML5), estará optimizado para sistemas multitouch, y por supuesto, para su ejecución en tablets. También habrá dos formas de teclado en pantalla, uno convencional y el otro “partido”, ofreciendo mayor comodidad en los casos en los que se requiera escribir con los pulgares.
Habrá dos versiones de teclado "touch" en Windows 8 (Imagen: AnandTech)
En Microsoft insisten en que la nueva interfaz “es Windows”, y no simplemente un agregado. Los programas “comunes” como Word y Excel se ejecutan sobre un escritorio clásico, a través del cual se puede acceder a todo el sistema de archivos y toda la configuración del sistema como siempre ha sucedido. Sin embargo, la interfaz clásica también recibirá optimizaciones para su operación táctil, incluyendo un sistema que permite una mayor precisión sin la necesidad de recurrir a un stylus (aquello que sucedió con Windows 7). Una de las preguntas que circuló fue si un fabricante podría desactivar a alguna de estas interfaces y ofrecer contenido sobre una de ellas específicamente. La respuesta ha sido no en ambos casos, y honestamente, no era lo que queríamos oír. Si hablamos de personalización y de “experiencia del usuario”, esto ciertamente huele a imposición. Todavía falta mucho para que Windows 8 salga al ruedo, y puede haber cambios importantes, pero es algo que definitivamente dividirá las aguas. Un punto que concederemos a la nueva interfaz es su velocidad. No se vieron trabas o caídas de rendimiento durante las animaciones y las transiciones, algo sorprendente teniendo en cuenta que queda mucho desarrollo por delante.
Un momento crítico en el vídeo: Ambas interfaces interactuando al mismo tiempo. Se podrá escoger sobre cuál operar, pero no desactivarlas.
En otro aspecto, Microsoft también aprovechó a la conferencia Computex 2011 para mostrar a esta nueva interfaz junto con varios ejemplares de hardware provenientes de Intel, AMD, Nvidia, Qualcomm y Texas Instruments. Tal y como ya se había mencionado en el pasado, Windows 8 soportará a la arquitectura ARM, lo que representa una oportunidad muy grande para estos nuevos competidores que basan sus productos en ARM. Otro detalle que se confirmó definitivamente durante la entrevista (y la demostración) en la conferencia D9 es que Windows 8 para ARM no tendrá ninguna clase de retrocompatibilidad con aplicaciones nativas x86, ni siquiera a través de una capa de emulación. Esto agrega un leve margen de fragmentación, ya que los desarrolladores interesados deberán hacer dos versiones de un mismo programa, uno para x86 y el otro para ARM. Es obvio que Microsoft agregó el soporte ARM pensando en tablets y otros dispositivos móviles, pero negar el potencial de ARM en sistemas de escritorio sería algo apresurado. Si la conversión de aplicaciones se realiza a buen ritmo, los usuarios tendrán aún más alternativas de hardware para escoger.
Windows 8 ARM en hardware Nvidia. ¿Tal vez Kal-El en su interior? (Imagen: AnandTech)
La conferencia D9 no es algo que se pueda llamar “exclusiva de Microsoft”, y la entrevista que dio Steven Sinofsky (sí, otro “Steve” más) recorrió un terreno bastante rocoso. Se mencionaron episodios incómodos (por no decir “fracasos”), los intentos previos de Microsoft de presentar el formato tablet, el éxito de Apple en ese campo, y también la seguridad, ya que en teoría, cualquier falla de Windows 8 en ese aspecto estaría presente en todas sus versiones. Sinofsky evadió parte la situación al decir que “ni siquiera es un problema”, pero aclaró que “siempre es una buena idea” ejecutar software de seguridad. Esto nos obliga a pensar en alguna forma de antivirus para dispositivos móviles que ejecuten Windows 8. A decir verdad no es algo que sorprenda, y de hecho puede tener un lado positivo. Los dispositivos móviles son muy inseguros, y se ha registrado un importante aumento de actividad entre el malware que apunta a sistemas Apple, producto de su creciente popularidad. Si Windows 8 resulta ser bien recibido y adoptado por los usuarios, será un blanco muy atractivo para los desarrolladores de malware.
Sinofsky debio lidiar con algunas preguntas incómodas (Asa Mathat / AllThingsD.com)
¿Qué queda por agregar? A simple vista puede parecer que Microsoft intenta enterrar al teclado y al ratón, aunque en realidad esto no será así. Ha quedado bien en claro que Windows 8 estará optimizado para sistemas multitouch, pero tanto el teclado como el ratón podrán ser usados como siempre. Sinofsky los llamó “herramientas”, y mencionó aplicaciones como Photoshop, que requieren un nivel de precisión mucho más alto. El hecho de que Windows 8 vaya a estar disponible en una gama tan amplia de hardware también se traduce en la necesidad de utilizar de forma más eficiente los recursos disponibles. Como mínimo, se espera que Windows 8 tenga los mismos requerimientos de Windows 7, pero podrían ser incluso más bajos, lo que hace surgir una vez más la posibilidad de ARM en el escritorio.
En resumen, una vez más estamos ante el conflicto de la vieja escuela contra la nueva escuela. Aquellos que están satisfechos con Windows tal y como es hoy, ofrecerán una resistencia importante a la hora de adoptar la nueva interfaz. Por otro lado, quienes consideran a Windows incómodo y obsoleto, tal vez esta sea la vía adecuada para volver a apreciar al sistema operativo. Cualquier opinión personal que pueda tener deberá esperar al menos hasta septiembre, mes en el que habrá otra conferencia de Microsoft, y en el que posiblemente aparezca alguna versión premilinar. Hasta entonces, será mejor comenzar a masticar. Windows no será el mismo.